25 de enero de 2017

Braille

Leer poesía juntos es leernos en las historias de otros
sabernos presa de un poema que fue escrito mucho antes de conocernos
sabernos plagio de unos versos 
que nos describen mejor que nosotros mismos.

Es hacernos caso
los tontos 
y el amor 
sobre unas palabras que dicen 
todo lo que quisiera que se me hubiera ocurrido a mi antes.

Leer poesía juntos es pecar
respirarnos en otros cuerpos
besarnos en otros labios
degustarnos en otras lenguas.

Ser capaces de reinventarnos entre las líneas dedicadas a dos ajenos
que ahora son más conocidos que nunca.

Leer poesía juntos es 
describir con palabras qué ocurre cuando apoyo las puntas de los pies sobre los tuyos 
y
girando
me siento bailarina.

Es materializar que sólo dándote la mano me siento más mía que nunca
justificar que no necesito salir de una habitación para viajar contigo
demostarle al mundo
como bien decía Loreto:
1 + 1 siguen siendo 1
si uno quiere...

Leer poesía juntos es 
doblar esquinas
besarte en el cruce de dos líneas
pasar página y no evocar un final
recostarme en una metáfora que habla de ti.

Leerte poesía
sin embargo
es besarte los párpados cada anochecer
imaginar como las frases delinean tu cuerpo
acunarte en un libro que será hogar
y, a veces, 
te hará llorar sin arrepentirte.

Susurrarte al oído todas las formas que tengo de quererte
porque está
ésta es la manera que tengo de decirte
que eres 
(mi) definición de suerte y magia en estado puro.

Te lo juro: leerte poesía es caer en la cuenta y en tus brazos.
Es apagar los miedos y encender tu luz.
Es dejarte caer para cogerte al vuel(v)o.
Es sentirte sin tener que rozarte la piel.

Si tuviera que leerte mi poema favorito te leería en braille.


14 de agosto de 2016

Juanjo Sáez

'Tanto en la vida como en el arte, muchas veces hay que escoger entre sentir o entender.'

- Juanjo Sáez -





27 de mayo de 2016

Subsónica

*subsónica: que no genera onda de choque*

'Quien no juega con fuego al final se hiela
- Escandar Algeet- 


Te has colocado en mi punto de mira y mírate.
Tan firme ante la inestabilidad de mi pulso.
Tan seguro y yo sin él.

Predecible, como el que sabe que voy a disparar.
Pero impreciso, como el que no sabe dónde.

A base de tiros a distancia has catalogado mi calibre.
Al ver mis cicatrices de cerca has confirmado que no es letal.
Que sólo escuece al atravesar, que luego la bala es libre.

Fijo mi objetivo sin parpadear, como el que quiere lo que no tiene.
Pero cierro los ojos al disparar, como el que no quiere cuando tiene.

Te has colocado en mi punto de mira y mírate.
Has decidido ser espejo antes que escudo.
Has aprendido a rebotar mi munición.

Lo que no sabes es que no creo en las balas que no haya probado antes.
Que yo me hice polvo y mi propia pólvora.
Que reherirme es como disparar dos veces en un mismo punto:
la primera bala me atraviesa, la segunda no me pilla por sorpresa.

Confianza es que me apuntes con mi propia arma mientras sujetas tú el gatillo.
Ignorancia es no saber que temo más una bala disparada por mi misma que cederte la oportunidad de dispararme aunque el arma la haya cargado yo.
Todos los cartuchos del suelo son míos.
Ojalá pudiera ser menos bala y más valor.

Te has colocado en mi punto de mira y mírate.
Tan ansioso de ser huella
Tan tendencia a ser herida
Tan inercia a cicatriz que voy a tener que enseñarte todas las anteriores para que entiendas.

Entiendas que jugar a la ruleta rusa habla más de autodestrucción que de suicidio.
Habla más de las vueltas de la recámara que de la suerte de la colisión.

Revólver es mi arma favorita
si me haces disparar 
quiero 
verte 
volver.